Publicado: 6 de Noviembre de 2017

Es aconsejable revisar tanto la presión como el dibujo de los neumáticos para así evitar los accidentes de tráfico que aumentan con la llegada de las primeras lluvias.

Con la llegada de las lluvias y el mal tiempo es recomendable vigilar tanto la presión como el dibujo de los neumáticos, porque con precipitaciones el neumático es menos adherente, no agarra igual y la frenada es más larga.

Las primeras lluvias son las más peligrosas y es que mezcladas con la suciedad del asfalto, hacen que el pavimento sea aún más deslizante. Por ello, en otoño, con las primeras tormentas es más habitual que se propicien salidas de vías y colisiones en frenada. Si la huella de los neumáticos, tanto por desgaste como por una presión incorrecta, no es capaz de evacuar todo el agua acumulada en la banda de rodadura, delante de la goma puede formarse una ola que supondría una pérdida de adherencia, que puede provocar el conocido aquaplanning.

La normativa exige una profundidad mínima del dibujo de 1,6 mm, no obstante para conseguir mejor agarre y seguridad no es recomendable sobrepasar los 3 mm. Es aconsejable revisar la presión de los neumáticos, al menos una vez al mes y siempre que se vaya a realizar un trayecto largo, además de controlar el dibujo de estos para que su desgaste sea uniforme, con una profundidad recomendable y acudiendo a un especialista en caso de encontrar anomalías, irregularidades o daños en los mismos

Un análisis llevado a cabo por el Centro de Estudios Ponle Freno confirmó este mismo año que la lluvia es un factor que aumenta los accidentes de tráfico en España, incrementando la media diaria de siniestros en un 7,4% cuando llueve.

En definitiva, el otoño es una época clave para el mantenimiento de los neumáticos de los vehículos con el objetivo de evitar accidentes por la pérdida de adherencia en carretera.