Publicado: 24 de Septiembre de 2018

Con el paso del tiempo, el neumático puede perder elasticidad y cristalizarse. En este estado se reduce drásticamente la adherencia, aumentando, por tanto, la distancia de frenado y el agarre con lluvia.

Hay una sencilla prueba que podemos realizar: hundir la uña del dedo en el dibujo del neumático. Si la goma está blanda y se puede hundir la uña, no está cristalizado. De lo contrario, conviene consultar a su mecánico de confianza para su revisión.